Hablaba yo amablemente (cosa rara) online con Korochi cuando entraron 80 tipos armados. Me resistí hasta el desmayo. Desperté cuando alguien gritó ¡Dios mío! ¡Hay un hacha en mi cabeza! en español, y en 100 lenguas más.
-Acompáñenos -me dijeron.
En un cuarto hermético, me presionaron para que firmase un compromiso de candidatura a Gobernadora de Buenos Aires.
-No way, José. No quiero terminar como esta candidata de Florida -respondí.
-Tal vez no hemos sido claros -susurró uno de ellos.
-Claro te queda el monitor cuando te lo limpian por dentro -bromeé. No le gustó.
Intentaron convencerme con una valija llena de verdes, pero les conté lo que pasó la última vez que acepté una valija.
-¡Basta! ¡Déjenme postear porque sino mi amigo CP les mea toda la montaña! (¿todavía no anda Pee-Mail?).
-No podemos. Acá no hay internet. El locutorio más cercano está en Teherán. Lejos, muy lejos de acá.
-Por Alá! Mis amigos pensarán que tengo el sitio abandonado, como éste. No me van a creer esta ridícula historia.
-Olvídese de su pasado. Necesitamos una marioneta y usted encaja perfecto. Firme acá.
-Ni en pedo. Antes, prefiero la tortura de mirar pelear a estos estúpidos borrachos. O estas tontas carreras de perros. Además, ¿cómo financiarán la campaña? ¿Con dinero sucio, como siempre?
-No. Tomamos esta idea y nos dio buen resultado.
-Mmmm, no sé, no sé. Déjeme pensar y el próximo viernes le respondo. Libéreme porque en estas condiciones no puedo seguir. Me duele una muela. ¿Me podría dar un adelanto a cuenta?
-Váyase. No olvide que la estamos monitoreando. Corra y no mire para atrás.

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4 Replies to “Forzate un link”

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